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viernes, 27 de junio de 2008

Volvi a tener 15 años con The Police en Buenos Aires

"The Police en Buenos Aires, increible experiencia"

Reporte y Fotos de: Christian Hernandez desde la Argentina

01 de Diciembre del 2007, 21:30 hs., mientras suena "Get Up Stand Up" de Bob Marley, se apagan todas las luces, y el momento musical más esperado de mi existencia comienza a hacerse realidad. The Police es la banda sonora de mi vida desde los 12 años, y hoy, 24 años después, los acordes de "Message in a bottle" empiezan a sonar casi al lado mío (estoy parado contra la valla frente al micrófono de Sting, junto a mi compadre). Increíble, todo deja de ser una utopía para ser real: The Police, en Buenos Aires, en el año 2007.

Tal como esperaba, los tres no solo son musicalmente impecables, sino que suenan como si nunca hubieran dejado de tocar juntos, y con un sonido tan actual que los temas parecen de algún disco editado este mismo año. La fuerza que tienen parece que nos fuera a atropellar. Sting nos saluda en perfecto español y entramos en una vorágine que no se va a detener durante un poco más de una hora y media. "Synchronicity II", "Walking on the moon", "Voices inside my head" (momento en el que Sting pide ver las 120.000 manos que hay en el estadio) y la lista sigue en el mismo orden que viene trayendo la gira. Si bien el promedio de edad de todos los que estamos amontonados contra el escenario se encuentra entre los 30 y 40 años, debo admitir que, al mirar al costado, todos parecemos chicos de 15 años extasiados mirando lo que nunca creímos poder ver. Lo de Sting es exquisito, lo de Summers es alucinante y lo de Copeland, que decir, impresionante sería minimizarlo.

Los que hayan escuchado la grabación del show, habrán notado algunos “errores” en ciertos temas, pero ¿A quien le importan? La versión de "Driven to tears" hace erizar al más insensible, por lo potente, ajustada y electrizante de la misma. "Don’t stand so close to me", "Hole in my life", "Truth hits everybody", todo maravilloso (a pesar de los errores mencionados), y continúan. Llega el turno de uno de mis temas preferidos (a pesar de no ser del primer disco, que, a mi entender, es de lo mejor) y "Every little thing she does is magic" me demuestra como con solo 3 instrumentos se puede lograr una versión casi tan exquisita como la del album "Ghost in the Machine", y me doy el gusto de verlos tocar juntos esa canción. "Walking in your Footsteps", grandiosa, y si bien disfruto de toda la lista, "Can’t stand losing you / Reggatta de Blanc", es otras de mis esperadas.

Como habrán visto cada uno en “su” show, no solo la fuerza, sino las luces y las pantallas, juegan un papel fundamental en lograr uno de los momentos más altos del show. Y resumo, porque si no puedo seguir escribiendo varias hojas. Bises conocidos y perfectos, y aunque sabemos que "Next to you" es el final de este sueño, disfrutamos cada acorde y hasta el “Adios queridos”, con la idea de no despertarnos. Listo, ¡VI A THE POLICE!!! Increíble!!!, no?

El segundo día volví a ir con mi hija de 9 años, que de tanto escucharme, ya corea los estribillos de todos los temas, y lo disfruta tanto como yo. ¿Qué suerte, no? Tiene la misma edad que tenía yo cuando visitaron Argentina por primera vez en 1980, y no quiero que ella se pierda esta oportunidad.

¡The Police en Argentina! Por más que siga yendo a todos los recitales que se hagan en Buenos Aires, ninguno me va a parecer tan grande como el de The Police, aunque lo sea. Gracias Sting, Andy, Stewart, gracias por la música, gracias por todo "The Police".

viernes, 28 de diciembre de 2007

Stewart Copeland y un multitudinario reencuentro con Buenos Aires

“Vamos a grabar con miles de argentinos como referís”

Al borde de dos shows que dejarán su marca, el baterista del grupo que mejor sintetizó el paso de los ‘70 a los ‘80 se presta a un diálogo imperdible. “Sinceramente, yo me había olvidado de The Police. Pero la excitación que obtenés de un grupo como éste no es algo que suceda todos los días”, señala.



Por Roque Casciero

“Vamos a grabar un disco y un DVD en vivo en Buenos Aires”, sorprende Stewart Copeland, baterista de The Police. La pregunta tenía que ver con la posibilidad de que el trío, que hoy y mañana se presentará en River Plate (con Beck como telonero de lujo), grabara material nuevo, cosa que el músico rechaza de plano: “Si volviéramos a entrar a un estudio nos asesinaríamos. Somos individuos completamente diferentes. Cuando éramos jóvenes, esas contradicciones nos daban fuerza. Ahora Sting y yo nos miramos como criaturas de planetas distintos, aunque apreciamos el efecto valioso que tenemos en el otro. No me gusta tener que callarme cuando Sting está cantando, pero las letras son importantes. A él no le gusta que haya una Tercera Guerra Mundial en la batería mientras él trata de cantar una canción, pero entendemos que la combinación de estas cosas es lo que hace a The Police. Cuando estamos frente a un público que funciona como referí, todo funciona. Si tuviéramos que meternos en un estudio tendríamos que llevar a 25 mil argentinos. Pero, ¿sabe qué? Vamos a hacer eso: vamos a grabar nuestro próximo álbum con 25 mil argentinos como referís”.

–Bueno, no serán 25 mil, sino 60 mil por noche.

–Pero yo sólo puedo ver a los primeros 25 mil (risas).

–¿Prepararon algo especial?

–Cada concierto es levemente diferente, pero hay un plan en el que cada canción no está separada del resto. Estamos manipulando, ajustando, agregando, sacando, pero pensando en el concierto como un todo. Un ritual en el que cada canción lleva a la siguiente. Y cambia todo el tiempo.

–¿Por qué eligieron a la Argentina para grabar el disco y el DVD?

–Porque los argentinos tienen sofisticación cultural y, al mismo tiempo, ¡están absolutamente locos!

Copeland hablaba desde un hotel de Monterrey, México, justo antes de emprender el vuelo que lo depositó ayer por la mañana en Ezeiza junto a Sting (voz y bajo) y Andy Summers (guitarra). El baterista conoce bien la ciudad: además de la mítica visita de 1981, volvió varias veces a jugar al polo. Sting y Summers, en cambio, regresaron como solistas, mientras que el baterista se concentró en las bandas sonoras para películas. Y jura que no sintió nostalgia por sus tiempos en The Police, cosa que parece casi un delirio para cualquier mortal. Porque la banda que Copeland fundó en 1977, cuando se cansó del rock progresivo de su grupo anterior, Curved Air, marcó la pauta del rock de fines de los ‘70 y principios de los ‘80: con influencias de punk y reggae, creó una forma de new wave que sorprendía por su dinámica, su alta dosis de energía y sus canciones redonditas, capaces de combinar una personalísima contractura rítmica con la perfección de un estribillo pop. Todo eso que la multitud que atestará el Monumental espera escuchar otra vez, como si no hubieran pasado tres décadas desde el single “Fall out/Nothing achieving”.



–En los veinte años en que no tocó, ¿sentía nostalgia de The Police?

–Ocasionalmente. Con el tiempo desapareció por completo. Cuando estás en la escuela y ganás un trofeo en fútbol, estás muy excitado y se lo mostrás a tus amigos, tu corazón vibra cada vez que lo ves. Una semana más tarde ya no es tan importante; un año después ni lo ves... Veinte años más tarde no tiene ningún sentido. Mis Grammies y discos de oro están en cajas en el garage. Y me había olvidado de Police: tenía un trabajo como compositor para películas, una nueva casa en una nueva ciudad, una familia, una nueva vida. The Police era algo que tenés en una repisa y ya no mirás más. Cuando sonaba un tema en la radio, pensaba: “Qué bien, la música está mejorando... no, esperá un minuto, ¡ésa es mi banda!” Pero de inmediato volvía a la conversación en la que estuviera. Hasta que un día recordé que tenía un montón de material fílmico: mi hobby cuando estábamos de gira era filmar todo. Con la tecnología digital era posible jugar un poco. Me puse a cortar y pegar y armé una pequeña película, no como ejercicio nostálgico, sino interesado en el punto de vista del individuo que era en mi juventud. No es como las películas de MTV donde las cámaras siguen a la banda; en ésta la cámara es la banda. Lo excitante no es volver a verme ni a mis amigos, sino que tendría impacto para mí incluso si fuera sobre la banda de otro. Y cuando salió a la luz generó mucha excitación, la gente empezó a hablar otra vez de Police... Pero para mí era un ejercicio académico. Estuve un año haciendo promoción, llevándola a festivales. Y cuando terminé, abandoné todo y estaba por volver a mi trabajo para películas, sonó el teléfono y era Sting: “Hey, hagamos una gira”.



–¿Cómo fue recibir ese llamado?

–Sorprendente. No tenía ni idea. Alguna gente decía que iba a pasar y yo contestaba: “En primer lugar, no va a suceder. ¿Por qué iba a suceder? En segundo lugar, no a va suceder. ¿Por qué iba a suceder?”.

–Y entonces, ¿por qué sucedió?

–No sé. Mi chiste al respecto es que Sting es el rey del dolor, ama el dolor, y llegó a un punto de su vida en el que no pudo pensar en nada más doloroso que llamarme a mí. Y fue muy sabio, porque llamarme a mí fue extremadamente doloroso. Ahora Sting está en el paraíso del dolor (risas).



–En serio: ¿es por el dinero, el ego, la sensación de que todavía pueden hacerlo?

–Todo. La excitación que obtenés de un grupo como éste no es algo que suceda todos los días. Y vale la pena entregarle un año de mi vida. Mis hijos no están tan seguros, pero yo sí. El dinero... Sting tiene casi la misma fortuna que el Papa (risas). No quiero meterme en problemas: no fue por eso que me llamó. Una de las cosas que más me gusta de componer para películas es que es un trabajo muy tranquilo. Me encanta mi vida tranquila con mi esposa... Pero estar sobre un escenario frente a 60 mil personas que gritan es... “Querida, ya vuelvo”. También es bárbaro para mis siete hijos venir a los shows: algunos nunca me habían visto tocar la batería. Casi ninguno de mis amigos más cercanos es músico: mi mejor amigo es abogado, otro es escritor... Me tienen por el tipo con el que se juntan y charlan sobre política, sobre arte.

–¿No será mucho? Police siguió vivo...

–Siguió en la radio, pero en mi vida había desaparecido. Era igual que para los demás: una canción que aparece en la radio y uno dice: “Ey, me gusta ese tema”, pero después aparece la de otra banda y uno piensa: “Esa también me gusta”. No era parte de mí.



–Muchas bandas de hoy miran a los ‘80 como influencia. ¿Eso los hace sentir modernos otra vez?

–Supongo que significa que Police es algo que supera al tiempo. Cuando uno hace música no piensa en si tendrá sentido dentro de veinte años, sino en lo que significa en el presente. Pero es una bendición que todavía tenga sentido lo que hicimos hace veinte años. Hay bandas que grabaron cosas que tenían sentido y veinte años después nadie las recuerda. Trabajaban duramente y les importaba su música tanto como a nosotros, pero por algún golpe de la fortuna su música se olvidó.



–Bueno, las buenas canciones también importan.

–OK, nuestras canciones son bárbaras, pero también es por suerte. Sting es un gran compositor entre otras cosas por la suerte, porque hay muchos otros escritores que trabajan duramente... Si tenés una dosis más de talento y trabajás un poco más, mejorás las posibilidades de que tengas suerte, pero no podés garantizar nada. De hecho, si no trabajás duro y no tenés talento, también podés tener suerte.
–Hace unos años hicieron una entrevista en la que dijo que si se reunían iban a limpiar el piso con las demás bandas del planeta. ¿Siente eso hoy?

–Digamos que limpiamos el piso con todos los demás durante este año. El próximo vendrá alguien y limpiará el piso con nosotros. Así es la vida.

–¿En qué estado está The Police?

–Mejorando. Cuando dije eso no esperaba lo que pasó; estoy sorprendido de cuán difícil fue reensamblar The Police. Asumí que como éramos veinte años mejores, la banda iba a ser mejor e iba a ser fácil reconectar, porque me convertí en el músico que soy por el efecto que tuvieron sobre mí Andy y Sting, y a ellos les pasó lo mismo. Pero nos desarrollamos como músicos veinte años y las piezas no encajaron tan fácilmente como antes.



–¿Qué fue lo más difícil?

–Que cada uno es presidente vitalicio de su mundo musical. Habíamos olvidado lo que es colaborar con otros. Cuando hacía una banda sonora con una orquesta –y a Sting y Andy les pasaba lo mismo– les ponía enfrente la partitura y los músicos hacían lo que yo les decía. O cuando tocaba con otros músicos, escuchaban lo que hacía y trataban de encajar.



–Algunos fans no están muy contentos con ciertos arreglos jazzeros... y culpan a Sting.

–(Se ríe.) Pueden culpar a Sting lo que quieran, pero él escribió esas canciones. No hay una posición correcta sobre cuánto debemos apegarnos a los originales. Si fuéramos como en los discos, habría gente que diría: “Es sólo es una fotografía del grupo”. Y si cambiáramos demasiado: “Eh, vine a escuchar ‘Roxanne’ y apenas puedo reconocerla”. Tenemos que encontrar un balance, pero aun así alguien va a pensar que es equivocado. Creo que para el 90 por ciento o más este balance está bien, de acuerdo con el público y los críticos. Mal o bien, lo hicimos siguiendo nuestros instintos. No es un cálculo que hicimos con medidas geométricas en un papel.

–¿Cuál es la mayor diferencia entre este Police y el anterior?

–Más vivos, más sabios (se ríe)... La diferencia es la razón filosófica para la existencia del grupo, el propósito fundamental. Cuando éramos jóvenes, la razón de ser era crear y explorar, generar cosas y descubrir adónde podíamos ir. Encontramos el lugar al que podíamos ir e hicimos grandes discos: llegamos a nuestro destino, la música que hicimos, y nos separamos. Y nos dedicamos a explorar otras posibilidades. Ahora, el propósito no es crear algo nuevo, sino celebrar el material ya existente. Hay un impacto emocional diferente entre una canción que conocés y una que escuchás por primera vez. Para las nuevas canciones, invito a sus lectores a que escuchen a Amy Winehouse, artistas nuevos, pero Police es una experiencia diferente: un ritual, una ceremonia. Quizás estas canciones sean muy buenas y quizá seamos grandes músicos, pero lo importante es que estas canciones tienen dos décadas de experiencia vital. Hoy, cuando escuchás “Message in a bottle” no es sólo un grupo de acordes copados y una letra interesante, sino veinte años en los que la escuchaste en la radio, en tu boda, cuando conociste a tu novia. Las canciones tienen un poder que va más allá de su calidad inherente, que tiene que ver con los recuerdos que la gente les agrega. Como experiencia de concierto es muy poderosa, emocional, incluso sobrecogedora. Cuando éramos jóvenes veíamos a chicas de 16 años desmayadas, ahora vemos a tipos de 45 lagrimeando. Y las chicas de 16 ahora también tienen 45, y todavía están bastante buenas (risas). Tocar una canción nueva sería irrelevante. Los conciertos de Police hoy son tocar las canciones que ya conocés, poniéndole vida y espontaneidad a la performance. El público es el combustible para nuestro motor. Ahí notamos qué está bien y qué está mal.



–La gira tiene un final. ¿Ya pensó qué hará después?

–Es muy difícil porque todo parece irrelevante. Police es un monstruo que se come todo, tapa el sol y se chupa el aire. Ahora, Sting, Andy y yo le pertenecemos. Este año nuestros destinos están atados, un sentimiento extraño para personas de nuestra edad. En cierto sentido está muy bien, yo me siento muy bien. Me resulta natural ser parte de un equipo porque soy el menor en una familia numerosa, pero así y todo no estoy acostumbrado y no sé cuánto tiempo puedo aguantarlo. Me dan ganas de volver a casa. Así que me entregué a Police por este año y lo que viene a continuación... ¿quién sabe?



–¿Cómo fue para usted reencontrarse con la batería?

–Es interesante, porque ahora para mí es un hobby. Durante veinte años tuve otro hobby, el polo, por eso jugué bastante en la Argentina. Pero tengo mucho más talento para la batería que para el polo (risas). Y es más barato... Como ahora la batería es mi hobby, la toco con más pasión que cuando lo hacía como trabajo.



–¿Cuál es el mejor momento que recuerda de The Police?

–Hay muchos... Algunos tienen que ver con la grabación del segundo álbum. Tuvimos que grabarlo a las apuradas porque el mundo nos explotaba en la cara y estábamos llenos de confianza. El primero lo habíamos grabado antes de que termináramos de entendernos: teníamos grandes canciones, las trabajamos, estaba bien, pero no nos las metimos en el bolsillo hasta que las tocamos dos veces por noche en EE.UU. durante meses. Cuando grabamos el segundo el mundo empezaba a mirarnos, estábamos excitados, pero Sting no había tenido oportunidad de escribir muchas canciones: tuvimos que movernos muy rápido, instintivamente, no había tiempo para cálculos. Esa velocidad fue parte de la inspiración, parte del fuego que nos consumía. Grabar ese disco fue una de las experiencias que más disfruté. No diría que es el mejor, pero la experiencia fue inspiradora. Para el tercero ya éramos un grupo enorme y teníamos la responsabilidad de entregar hits, pero en el segundo no había resposabilidad, sólo inspiración.



–¿Y el peor momento?

–Synchronicity fue espantoso, el momento más oscuro de nuestras vidas. Cada uno tenía mucha pasión puesta en el grupo, pero no estábamos de acuerdo en casi nada. Sin el público, solos en una isla, fue el infierno. Así y todo, es nuestro disco más exitoso. Ahora somos mejores personas, pero en ese momento éramos unos pelotudos jóvenes y queríamos lastimarnos.



–¿Recuerda algo del primer viaje a la Argentina?

–Sí, que en el hotel tomé el jugo de naranja más caro de mi vida (risas). Algunos argentinos recordarán la hiperinflación de esos años; sé que ahora la situación es más estable, pero la primera vez que fuimos la Argentina estaba gobernada por la Junta Militar, la economía estaba fuera de control... Era un lugar volátil, que necesitaba un cambio.

–¿Y el famoso incidente de Summers pateando a un policía?

–Oh, sí, San Andy de Buenos Aires (risas). El gran héroe.

–Imagine que es el protagonista de una de esas películas berretas en las que se encuentra con el que fue hace treinta años. ¿Qué pensaría de esa versión joven?

–Cuando miraba el material de la película veía a esa versión y quería decirle: “Flaco, mirá, olé las rosas, sonreí”. Ahora mis amigos vienen a los conciertos y me dicen: “Pensé que me iba a encontrar con sexo, drogas y rock and roll, pero lo único que hay es rock and roll”. Y es lógico: tengo 55 años, siete hijos a los que llevo a la escuela a la mañana, y ya no me meto con esos placeres más salvajes del rock and roll. ¿Y sabe qué? Lo disfruto mucho más ahora que cuando tenía 25 años. Cuando éramos jóvenes era todo nuevo, estábamos conquistando el mundo, éramos piratas lanzados al pillaje, pero estaba ansioso, hecho mierda y con resaca todo el tiempo. Ahora adoro cada minuto.



miércoles, 26 de diciembre de 2007

The Police en concierto: Sus 5 fortalezas

The Police en River: El Top 5, un balance de las dos jornadas en Argentina donde Sting, Copeland y Summers demostraron que la magia está intacta.



1- La voz de Sting impresiona. Su registro está intacto, llega a las notas altas sin esfuerzo, juguetea haciendo scats que cualquier jazzman envidiaría. ¡Espectacular!


2- La lista de temas fue acertadísima. Por ahí alguien se quejó de la ausencia de "Bring on the Night", pero hubo para todos los gustos: no faltaron los hits inevitables o gemas oscuras como "Next To You" o "Driven To Tears".


3- El trío volvió a ser trío. Los que recuerdan el Synchronicity Tour tienen presente a las coristas que acompañaban a la banda. En este caso, The Police volvió a ser un triángulo equilatero perfecto, para lucimiento de cada uno de ellos.


4- La aparición de los símbolos de Ghost in the Machine al final del set, antes de los bises, demuestra como con un simple gesto se puede lucir una puesta en escena sobria, despojada y más que efectiva.


5- ¿Cómo hace Andy Summers para seguir sonando moderno con su Stratocaster? ¿Cómo hace Stewart Copeland para jugar a ser un pulpo que toca la batería en cada una de las canciones? ¿Cómo hace The Police para seguir impresionando tanto a quiénes los vieron en su momento como a quiénes no? Magia, química y talento pueden ser los vocablos que resuman esas preguntas.


Por Pablo Strozza (Rolling Stone Latinoamerica)

lunes, 17 de diciembre de 2007

Cuando The Police hizo vibrar al River Plate en Argentina

"120 mil argentinos vibraron con The Police durante dos dias"

"¿Qué tal Buenos Aires?", señaló el trío formado por Sting (bajo y voz), Andy Summers (guitarra) y Stewart Copeland (batería) en el escenario montado en el estadio "Monumental" de River Plate, en el barrio porteño de Núñez.



Una noche a puro hit de la mano de grandes: Sting, Andy Summers y Stewart Copeland le sacaron brillo al estadio y arrancaron un lagrimón a más de uno.



Antes, pasaba sin demasiado brillo Beck, que hizo de telonero y revisó varios de sus éxitos y tuvo su merecida ovación, aunque lidió con un público que no podía más de impaciencia.Los tres músicos, ya entrados en años, vienen con 6 meses de multitudinarios estadios a cuestas, y no solo se encuentran en perfecto estado (la voz de Sting parece sonar desde los cds originales), sino que superan toda expectativa, demuestran porqué tanto alboroto con su visita, porqué tanta fama.



Por su parte, el grupo no abandonó su entusiasmo y los gestos enfáticos durante el desarrollo del recital, que forma parte de su gira de reencuentro para celebrar el trigésimo aniversario desde el nacimiento de la banda.



Como frontman, Sting se mantuvo en contacto con el público y hasta lo hizo corear y varias veces acompañar con palmas. La gente, feliz. Tarea dificil no ser atraído por el cuasi pulpo Stewart Copeland, que no paró ni un momento de darle golpes a todo lo que tenia alrededor, que era bastante.



En poco más de dos horas de show, “Message in a Bottle” abrió a todo trapo, y lo que siguió del tracklist fue una catarata de hits, uno tras otro, de principio a fin. Pasaron entre show y bises “Invisible Sun”, “Walking in Your Footsteps”, “Walking on the Moon”, “Don't stand so close to me”, “Every little thing she does is magic”, “De do do, da da da”, “Every Breath You Take”, “Wrapped Around Your Finger”, y se despidieron con el clásico “Roxanne”.



La puesta ostentaba grandes pantallas que viraban entre imágenes del concierto e imágenes/colores a tono con cada tema (inclusive viejas filmaciones de la banda en su juventud), y un escenario bien luminoso, con lo que todo por momento parecía estar siendo un DVD de A&E Mundo, visto en un cómodo sillón. Tal vez sea que de hecho, la banda eligió a nuestra ciudad para la toma de imágenes de su nuevo DVD en vivo.



Tras su arribo a Argentina, los músicos del trío fueron declarados "huéspedes de honor" de Buenos Aires por la Legislatura porteña. Según el proyecto impulsado por el legislador Alejandro Rabinovich, esta declaración se debe a su "compromiso social" y su labor "en defensa del cuidado del medio ambiente".

Fuente: ANSA y http://www.vuenosairez.com/articulo.php?tipo=1&idRevento=1060 Fotos: Ana Krauchik, JMLR Joe y Agencias de Noticias

domingo, 2 de diciembre de 2007

The Police en Buenos Aires - Argentina

The Police entretelones en Buenos Aires


Sting y sus músicos mezclaron naturismo y bife argentino

Los músicos ingleses llegaron al país el jueves y se quedan hasta el próximo martes ocupando 20 lujosas habitaciones del Faena. El cantante trajo a su propia cocinera, una francesa que le prepara comida macrobiótica, pero se tentó con la carne en un show de tango. Té en hebras, relax y champagne en la pileta antes de los shows en el estadio de River. Cultor de la vida sana y adepto a una rigurosa dieta macrobiótica, Sting viaja con su propia cocinera. Sin embargo no pudo resistirse a la tentación de la carne argentina y el viernes por la noche rompió su rutina alimenticia con un bife de chorizo y vino Malbec en un espectáculo de tango y folclore que lo dejó cautivado.



The Police llegó a Buenos Aires en un vuelo privado proveniente de México en las primeras horas del jueves. Se trasladaron juntos hasta el Hotel Faena en Puerto Madero pero no subieron a sus habitaciones hasta después de las 3 de la mañana.

Inmunes al jet lag, aprovecharon la madrugada cálida para relajarse en el Pool Bar, el área lounge que bordea la pileta. La banda y sus acompañantes ocupan más de 20 habitaciones: Andy Summers duerme en sábanas de algodón egipcio en la suite presidencial, con vista al Río de la Plata.



El baterista Stewart Copeland ocupa La Torre, un apartamento de tres pisos con vista a la reserva ecológica y un baño que abarca casi la totalidad del segundo piso. Sting se hospeda en la suite Imperial, la misma que había pedido Lenny Kravitz en su última visita. Tiene 360 m2 y dos pisos, con un amplio deck, cocina, living comedor y cuarto de huéspedes que permanece vacío. Sólo entran a la habitación el cantante y su esposa Trudie Styler, que sorprendieron al staff del hotel con su romanticismo: besos en público, abrazos al pie de la pileta y arrumacos constantes.



También Joaquín Sabina y su mujer Jimena están en el Faena, pero apenas cruzaron saludos en el lobby del hotel.

Para no tener que pedir agua caliente permanentemente Sting pidió que instalaran pavas eléctricas en los cuartos. Trajo una variedad de té en hebras que reparte entre los músicos. El viernes, Summers prefirió desayunar un café con leche frío en su habitación. Copeland ordenó un huevo hervido, leche y agua mineral sin gas.

Summers optó por la vida al aire libre junto a uno de sus mellizos, de 20 años y unos 10 centímetros más alto que él. Ambos salieron siempre con cámaras Leika y no dejaron de tomar fotografías. El guitarrista publicó hace algunos años I’ll be watching you, un libro con 600 imágenes de The Police que él mismo tomó entre el 80 y el 83 y quizás se prepare para la secuela.



Antes del almuerzo el cantante pasó casi una hora en el Haman, el baño turco del Faena. Trudie pidió una sesión de masajes y luego manicuría.

Comieron junto al equipo en El Mercado, el restaurante informal. Los asistentes ordenaron a la carta y el cantante y su esposa la comida especial preparada por su cocinera, una francesa experta en comida macrobiótica, que cuenta con su propio espacio en una de las cocinas del hotel. No se la vio ir de compras y se limita a la infinidad de bolsitas con legumbres que trajo consigo.

A la noche, la cocinera tuvo descanso y los músicos se entregaron a un bife en Gala Tango, una tanguería de San Telmo a la que fueron con el baterista. Copeland, Sting y señora hicieron una reserva para quince personas y llegaron cerca de las 22. Disfrutaron de una hora y media de concierto con una orquesta de tango, cuatro parejas de baile, un charanguista y show de boleadoras.

Aunque en The Police toca el bajo, Sting llevó una guitarra con intención de sumarse al espectáculo, aunque no se dio la oportunidad. Sí pudo Copeland, que improvisó un malambo con un bombo bien argentino. El cantante quedó fascinado con el charango y pidió el mail del lugar.


La tertulia se extendió con copas de champagne en la pileta del hotel y ayer los músicos recién amanecieron cerca del mediodía. Comieron en el hotel y 25 minutos después de las tres de la tarde partieron en una flota de camionetas Mercedez Benz rumbo al estadio a ajustar el sonido de los recitales de ayer y hoy en River. Tuvieron que hacerlo temprano para que la velada pudiera arrancar antes de las 19 con los locales Cuentos Borgeanos, que precedieron a Beck, un telonero con público propio.


domingo, 21 de octubre de 2007

The Police con Sting cautivó en Wembley


"The Police y Sting de vuelta a los escenarios cautivando en Wembley"

Luego de un forzado descanso de una semana, por motivos de afonía en Sting y la consecuente cancelación de fechas en Bélgica, Alemania e Inglaterra, "The Police" regresó a los grandes escenarios y de mejor manera que en el Wembley Arena de Londres - Inglaterra.



Un marco impresionante de fans para recibir a una de las bandas mas prestigiosas de la escena musical británica. Andy Summers de Blackpool en guitarra, Sting de Newcastle en voz y bajo y el hijo adoptivo del Reino Unido de Gran Bretaña, el norteamericano nacido en Beirut Stewart Copeland en batería y percusión. Entre los asistentes, algunas caras conocidas como la de Eric Clapton o el primer productor de los "Police" el inglés Nigel Gray.


El repertorio, el adecuado; con sus grandes hits entremezclados con canciones no tan rankeadas pero ejecutadas con brillantez y mucha energía. Un Andy Summers mas risueño deslizando sus arpegios y acordes con su clásica maestría sonora, atrás un Stewart Copeland haciendo de las suyas con las baquetas y poliritmos y la expectativa centrada en Sting que dejó a todos satisfechos con una claridad y potencia vocal que no hace sino despejar ciertos rumores y dejar en claro que sus problemas de afonía son cosas del pasado.


Mas recargados que nunca, "The Police" reinicia su seguidilla de conciertos. Sus próximas fechas serán en lo que queda de su gira europea, su vuelta a norteamerica por USA y Canada, su paso con tres noches en México iniciando su tour por Latinoamericana que los llevará también por Argentina, Chile, Brasil y Puerto Rico, para luego en Enero del 2008 aterrizar en Australia y Nueva Zelanda, y finalmente en Japón para el mes de febrero con presentaciones en Tokyo y Osaka y próximamente por anunciar en China.


Photos from fans: Alison Lindsay, Dietmar and Draftten

miércoles, 17 de octubre de 2007

El Perú podría perderse a Beck junto a The Police en Concierto


"Beck abrirá los conciertos de The Police en América Latina"



Todo parece indicar, que el afamado músico estadounidense Beck, abrirá todos los conciertos de "The Police" en su tour por América Latina. Ya se confirmó dicha noticia en Argentina y Chile y se espera que lo mismo suceda en México, Brasil y Puerto Rico, donde están programadas otras fechas dentro del calendario del tour latinoamericano del legendario trio británico "The Police".



Si es que los promotores peruanos, no lográn traer a "The Police" al Perú nos estaríamos perdiendo, por partida doble, de dos bandas de renombre internacional, estar totalmente fuera del circuito internacional de eventos de primera categoría y estar contentandonos solamente con un concierto de rock de indole regional que nos traerían los aclamados "Soda Stereo", que por cierto es una excelente banda de rock pero no al nivel y envergadura de los anteriormente citados.



Una prueba fehaciente de que los gustos más populares, no son los que en realidad priman al tomar la decisión de traer a un super grupo de rock lo da la inclusión de una fecha de "The Police" en Puerto Rico para este 11 de diciembre, nada menos y nada más que la tierra y cabezera de punta del llamado "Regeatton". El público peruano ya acaba de demostrar, con "Soda Stereo", que en cuanto a gustos musicales un concierto de rock de gran nivel también puede funcionar exitosamente en Lima - Perú.


BECK ABRIRA SHOWS DE THE POLICE

BUENOS AIRES, 16 (ANSA) - El músico estadounidense Beck será el telonero de los shows que The Police ofrecerá en Argentina, país que forma parte de la gira sudamericana que llevará a la banda británica por México, Brasil y Chile, informaron hoy los organizadores.

The Police ofrecerá dos recitales en Argentina, el 1 y 2 de diciembre en el estadio del club River Plate. Beck será el responsable de abrir estos recitales y aprovechará la ocasión para presentar su último álbum "The Information", en la que mezcla ritmos que van desde el pop a la bossa nova, pasando por el folk, hip-hop, country, blues, funk y jazz. Esta será la segunda visita de Beck a Argentina, ya que en enero de 2001 participó en el Hot Festival junto a R.E.M, Oasis y Neil Young.


La banda británica integrada por Sting, Andy Summers Y Stewart Copeland iniciará su gira latinoamericana el 24 de noviembre en México, para luego seguir viaje por Chile, Argentina y Brasil. JMG
Beck abre concierto de The Police en Chile


Músico estadounidense, que en 2006 lanzó el álbum "The Information", acompañará a la banda británica liderada por Sting en el show del 5 de diciembre en el Estadio Nacional y en Argentina. El músico estadounidense Beck será el telonero de los shows que la legendaria banda británica The Police ofrecerá en Chile y Argentina, paises que forma parte de la gira sudamericana que además llevará al grupo lideardo por Sting a México y Brasil.


Otro Rubio teloneará a The Police
Soporte de lujo para The Police, y bonus track inesperado para los que ya compraron su entrada: el telonero de los shows que el trío dará en el estadio de River el 1 y 2 de diciembre será nada menos que Beck.

Cuando nadie pensaba que el rubio autor de “Loser”, “Where it's at", "Devil's haircut" y tantos otros éxitos pudiera pegarse una vuelta por Buenos Aires, y mientras ni siquiera se mencionaba que la banda de Sting pudiera tener soportes internacionales, llega esta grata noticia. Será esta la segunda oportunidad que el público porteño tiene de ver a Beck, luego de su presentación en el marco del Hot Festival que se realizó en 2001. Esta vez llega presentando su álbum The information, de 2006.



Beck abrirá los conciertos de The Police en Argentina


Y cuando todo parecía dicho en cuanto a las visitas de artistas internacionales en este 2007 más que movido, está es la frutilla del postre: el telonero de los shows que The Police dará en el Estadio de River Plate los días 1° y 2 de diciembre será nada más y nada menos que Beck.
Beck vai abrir shows do The Police

O cantor americano Beck vai abrir os shows da banda The Police na Argentina, nos dias 1º e 2 de dezembro, e no Chile, no dia 5 de dezembro. A informação foi confirmada pelas produtoras que cuidam da turnê de reencontro do grupo britânico nos dois países.

A assessoria de imprensa que divulga a apresentação da banda no Brasil, que acontece dia 8 de dezembro, no Maracanã, no Rio, diz que não vai confirmar nenhuma informação antes da entrevista coletiva marcada para o dia 23 de outubro, em que será detalhada a apresentação. Beck já veio uma vez ao Brasil, quando participou do Rock In Rio III, no ano de 2001.
Nota.- En los ochentas, fueron teloneros de "The Police", bandas de renombre como "U2", "UB40", "XTC", "Gang of Four" o "The Beat". Para esta gira de reunión 2007 lo han sido bandas como "Maroon 5", "The Fratellis" y "Fiction Plane". Luego de su extensa gira hacia Australia y Nueva Zelanda, programada para Enero del 2008, se acaban de agregar dos conciertos en las ciudades de Osaka y Tokyo en Japón para el mes de febrero. Se espera que estas nuevas fechas se extiendan debido a que "The Police" es considerada una banda de culto en tierras niponas.